viernes, 13 de abril de 2012

A mis hermanos

En diciembre de 1969 mamá se fue. Después de una larga enfermedad, con profundo dolor, despedimos a mamá. Al pie de la tumba y por iniciativa del profe Juan hicimos una promesa: Reunirnos al menos una vez al año y enseñar a nuestros hijos a vivir en unidad como familia. Por situaciones ajenas a nuestra voluntad no siempre ha sido posible, de hecho ya pasaron 4 años desde que Carlos y su familia fueron anfitriones de la última y gratamente recordada reunión (Matamoros, 5 de julio de 2008). Tengo algunas cosas que compartir con ustedes. En primer lugar agradecer a Dios que los ocho hijos de la familia Cantú Báez estamos vivos, con nuestros hijos, los hijos de nuestros hijos, sus esposas y esposos. Con razón dice la Biblia: “Herencia de Jehová son los hijos, cosas de gran estima. Tus hijos como plantas de olivos alrededor de tú mesa”. Una de las razones por las cuales no nos hemos reunido es la inseguridad y en tales circunstancias me toca convocarlos, no sin reservas, no sin temor. De hecho, aún tomada la decisión, ese ha sido el factor de debate respecto del tiempo y lugar. Por otro lado, mientras hacemos los preparativos para la reunión, ruego a Dios que me permita (a mí, a mis hermanos y a todos sus hijos) llegar con vida y salud a la fecha que hemos elegido. Todos, en mayor o menor medida, percibimos un presente y futuro incierto e incluso violento. Pero esto no es privativo de ninguna de nuestras ciudades y barrios, hoy, desafortunadamente sentimos que esto es en todo momento y en todo lugar. No obstante quiero verlos, quiero abrazarlos y de alguna forma recrear la imagen de nuestros primero hijos corriendo al llamado de la abuela: A comer, a comer soldaditos del cuartel. No puedo pedirles que viajen si consideran que esto es un riesgo, solo puedo compartirles mi fe y mí oración ¿Acaso creen que el hecho de que nuestros hijos vayan y vengan por todo el país, incluso al extranjero, y vuelvan con bien es casualidad? No, Dios es fiel y permite que regresen con bien donde dejaron sus polluelos, “Jehová guardará tu salida y entrada desde ahora y para siempre”. Tampoco puedo dejar de compartir mi continuo e inagotable regocijo por la forma en que nuestros hijos han ido creciendo, han superado con creces las expectativas que papá y mamá tenían de nosotros mismos. Hoy, la vida de nuestros hijos y sus hijos – escuela, negocios, trabajo y sus familias – están muy lejos de nuestra limitaciones. Ellos han tenido la visión y la disposición de aprovechar cada oportunidad que se les ha presentado. Todos ellos son jóvenes, responsables, trabajadores, honestos y muy nobles. Todos de una gran calidad humana, gracias a Dios por todos ellos. Creo que si papá y mamá vivieran estarían muy orgullosos de nuestras familias, como nosotros lo estamos de nuestros hijos. Por eso, de antemano, todos son bienvenidos a la reunión familiar Cantú Báez 2012 (Viernes 13 de julio a partir de las 11:00 a.m. en Quinta Los Nogales en Ciudad Victoría). En el salmo 102:28 dice: “Los hijos de tus siervos habitarán seguros y su descendencia será establecida delante de ti”. Esta promesa yo la he abrazado para mí y quiero compartirla con ustedes, simple y llanamente por que los quiero mucho. Con cariño, La Madre Superiora

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