Eran tiempos difíciles, probablemente los cuarenta o cincuenta del siglo pasado, la sequía acabó con la cosecha y lo que usualmente se conseguía del campo también había disminuido. Poca pesca, poca caza, poco chile, poco quelite, poco de nada.
Los fuereños caminaban a paso lento, cansados y sudorosos, se arrimaron al lienzo y pidieron agua.
-Con gusto - dijo la abuela.
- ¿No tendrá algo de comer? - dijo uno de los fuereños.
- Pues solo que sean nopales y alguna tortilla -
Claro, si no hay más hasta nopales con tortilla suena bien. Los fuereños se arrimaron a la cocina y esperaron. A los pocos minutos estuvo lista la frugal comida.
Cuando teminaron de comer el que parecia ser el más importante del grupo, queriendose pasar de listo y en alusión a la costumbre de quemar las nopaleras para que el ganado pueda comer dijo - ¿Cuánto le debemos del chamusco ? -
La abuela, con parsimonia y chispa , respondió : - A peseta por cada buey-
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